Superando una pérdida – El duelo

Como cada año, con la llegada de la festividad de todos los santos, echamos la vista a atrás recordando a los seres queridos que ya no están. Se trata de una celebración sobria y cargada de respeto que está presente en muchas culturas.

Con la pérdida de un ser querido sobreviene el duelo. El término incluye todas aquellas reacciones emocionales que experimenta una persona ante la pérdida de familiar, un amigo o un allegado.

Duelo y apego

Para entender el impacto de una pérdida se debe tener en cuenta el significado del apego. El apego es la tendencia a establecer lazos emocionales con otras personas. Así se pueden entender las fuertes reacciones emocionales que se producen cuando estos lazos se rompen.
Esta conducta de apego tiene un valor de supervivencia, proviene de la necesidad de protección y seguridad que comienza a desarrollarse a una edad temprana y ante unas pocas personas específicas. Por eso, cuando la figura de apego desaparece o se siente amenazada, la respuesta emocional es de una intensa ansiedad.

Duelo

Aunque no son la misma experiencia, duelo y depresión comparten algunos síntomas

El duelo es el doloroso proceso normal de elaboración de una pérdida. Es el proceso de adaptación de nuestra situación interna y externa frente a una nueva realidad. Si bien no es lo mismo que sufrir una depresión (aunque hay duelos complicados que pueden desencadenar en ella), sí comparte algunos de sus síntomas: náuseas, palpitaciones, opresión en el pecho y garganta, sensación de falta de aire, insomnio, dolor de cabeza, falta de concentración, tristeza, lloros, fatiga, pesadillas, falta de interés sexual, pérdida de apetito, etc. son algunos de los síntomas más comunes.

Etapas del duelo

Toda persona que está en duelo pasa por varias etapas o fases que son inevitables, si bien éstas puede variar de unas personas a otras, tanto en tiempo como en intensidad. Éstas etapas son:

  • Negación – Aunque la muerte sea anunciada, hay un momento en el que la noticia produce un shock. Por supuesto cuanto más inesperada sea la muerte, más profunda será la confusión y más durará el proceso de incredulidad
  • Enfado o furia – Nos enfadamos porque pensamos que tiene que haber alguien a quien responsabilizar de lo sucedido. A veces nos enfadamos con Dios, o con la vida o el destino, incluso con la persona que se fue.
  • Culpabilidad – En el proceso de elaboración del duelo aparece tarde o temprano la culpabilidad. Nos preguntamos si hicimos todo lo posible. Nos reprochamos por habernos enfadado en alguna ocasión con el fallecido o por no haberle dicho cuánto le queríamos.
  • Tristeza – Es la etapa más conocida. La tristeza puede llegar incluso a la desolación, aquí nos sentimos impotentes, nos damos cuetna de que no hay nada que podamos hacer, sentimos la soledad y el vacío.
  • Aceptación – Se trata de la última etapa. A través de la aceptación asumimos la realidad y le damos un lugar a nuestro ser querido en nuestro corazón y en nuestros pensamientos y seguimos adelante.

El duelo es, en definitiva, una experiencia ingrata y, a menudo, inevitable. Como seres vivos relacionales que somos estamos expuestos a la pérdida y debemos estar preparados para sobreponernos a ella. En el siguiente post veremos algunas ideas básicas sobre cómo pasar el duelo de forma que la persona afectada consiga reestablecer su equilibrio emocional y su bienestar.

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